
Esta vez me voy a remontar a la década de los noventa.
Estaba yo ya trabajando en la empresa de mi padre que, actualmente ha quedado reducida a una ingeniería, dado que él ya se ha jubilado y quedamos los tres hermanos como socios y trabajadores.
En fin, que me enrollo y se me va, estaba yo en la oficina técnica y éramos bastante gente entre proyectistas, delineantes e ingenieros, todos más o menos de la misma edad, entre veitimuchos y treinta y pocos, así que nos llevábamos muy bien , había bastante buen rollito de manera que, una vez al mes quedábamos para cenar sin parejas, solo los del curro.
Una de aquellas quedadas nos reunimos para cenar en el Budah Bar, que nos salió por un ojo de la cara, pero bueno, una noche es una noche y luego fuimos a un club muy exclusivo de la noche barcelonesa que se llamaba "The club" o sea el de clab en castellano.
Recuerdo que aquella noche me puse un top atado al cuello como de seda, blanco con unas flores rosa fúcsia, una falda de tubo blanca y unas sandálias de tacón de aguja rosas, a juego con el top, también llevaba el pelo super corto, yo soy así de radical, lo mismo paso del pelo larguísimo a cortármelo cortísimo, de un día para otro. Total que iba yo super divina de quedarse muerta, y por aquel entonces tenía un tipo bastante aceptable (maldita gravedad!!).
Entramos en el club y había un hall muy zen y unas escaleras que bajaban a la pista, al bar y donde estaba el ambiente, así que muy decidida encabezando el grupo empecé a bajar las escaleras que si me hubiera visto Norma Duval hubiera pedido clases particulares para que le enseñara, hasta que pisé en falso...sí, uno de los tacones me falló y caí como un plomo de culo, bajé siete u ocho escaleras sentada hasta el suelo, bueno no llegué al suelo, es esa habilidad que tenemos las mujeres que cuando nos caemos nos hemos levantado antes de llegar al suelo, pero mis hermosas posaderas se rompieron literalmente. Aguanté estóicamente toda la noche, muy digna y divina, eso sí, sin sentarme ni un segundo, los cachetes me ardían y sentía como si tuviera un corazón latiendo a tope.
Al día siguiente bajé al médico, por que no podía con el dolor y claro, el culo es dificil mirárselo uno mismo, se lo enseñé al médico y por la cara que puso, aquello no debía ser bueno.
Me explicó que los músculos del culete eran como una red o un entramado de fibras que se entrelazaban y yo me había roto unas cuantas, por lo que tenía todo el culo con un hematoma negro liloso enorme.
Mi proeza bajando escaleras con tacones de 9 cm me costó sentarme encima de un flotador durante dos meses.
Y tú, como llevas los tacones?